
Consejos para elegir la base de maquillaje adecuada para tu piel
Elegir una base de maquillaje puede resultar difícil y caro, especialmente cuando la compramos por primera vez o decidimos cambiar de marca. Lo que parece perfecto en la tienda puede resultar demasiado claro, oscuro, rosado, amarillento, cubriente u opaco cuando lo probamos en casa. Simplemente, no nos favorece y no sabemos muy bien por qué.
Y no hablemos de lo que supone equivocarse cuando se trata de marcas de alta gama. Una base de maquillaje de lujo puede costar fácilmente 50 euros o más, por lo que merece la pena dedicar tiempo a elegir la adecuada.
¿En qué debemos fijarnos antes de comprar una base de maquillaje? Hay varios factores importantes que conviene tener en cuenta: el grado de cobertura, el acabado, la durabilidad y el tono. Mi consejo es que tengas claras tus preferencias y necesidades antes de acudir al mostrador de una marca y que pidas asesoramiento si lo necesitas.
1. Grado de cobertura: ligera, media o alta
Lo primero que debes decidir es qué grado de cobertura buscas. ¿Quieres unificar ligeramente el tono de tu piel o prefieres cubrir imperfecciones de manera más intensa?
Una base de cobertura ligera permite conseguir un resultado natural, dejando que se aprecie parte de la textura y el aspecto de la piel. Es una buena opción si te gusta el efecto de segunda piel y no necesitas cubrir demasiadas imperfecciones.
La cobertura media permite unificar el tono del rostro y disimular algunas imperfecciones sin recurrir necesariamente a una capa demasiado gruesa de producto. Por su parte, una base de cobertura alta resulta útil cuando buscas una mayor corrección.
No hay una opción mejor que otra. La elección dependerá de tus necesidades, de cómo sea tu piel y del acabado que quieras conseguir. Recuerda que también puedes utilizar una base de cobertura ligera y aplicar un corrector únicamente en las zonas que lo necesiten.
2. Acabado: mate, natural, satinado o luminoso
El acabado es otro de los factores que más influye en el resultado final del maquillaje. Aunque los principales tipos suelen clasificarse en mate, natural, satinado y luminoso, existen muchos matices entre ellos. Algunos reflejan más luz, mientras que otros ofrecen un aspecto más aterciopelado o discreto.
Estos son mis consejos para elegir el acabado más favorecedor según las características de tu piel.
Si tienes la piel joven y lisa, y te gusta el efecto de una piel luminosa que refleja la luz, probablemente te gustará una base de acabado luminoso. Eso sí, si tu piel tiende a ser grasa, un acabado muy brillante puede hacer que los brillos se perciban más a lo largo del día y que necesites retocar el maquillaje con mayor frecuencia. En ese caso, probar una base de acabado natural o mate suave puede ser una buena alternativa.
Si tienes la piel madura y presenta líneas de expresión o arrugas más profundas, te recomiendo prestar atención a la intensidad del acabado luminoso. Aunque puede resultar muy bonito, una fórmula con mucho brillo o que se acumule en los pliegues puede hacer que las líneas se perciban más. En estos casos, un acabado satinado suele ser una opción muy favorecedora, ya que aporta luminosidad sin necesidad de un efecto excesivamente brillante.
En cualquier caso, la fórmula concreta y la preparación de la piel también influyen mucho en el resultado. Por eso, siempre que sea posible, merece la pena probar la base antes de comprarla.
3. Durabilidad: ¿Cuánto tiempo necesitas que dure tu maquillaje?
A menudo, la base de maquillaje que más nos gusta por su efecto de segunda piel y su textura ligera es perfecta para el día a día, pero no aguanta como nos gustaría durante un evento largo o una jornada de mucho calor.
Las bases de larga duración pueden ser una buena solución cuando necesitamos que el maquillaje permanezca en su sitio durante muchas horas. Sin embargo, su comportamiento depende de la fórmula, del tipo de piel y de las condiciones en las que las utilicemos.
Algunas bases de larga duración tienen una textura más densa o un acabado más mate, aunque no siempre es así. Por eso, si tienes la piel madura o seca, te recomiendo prestar especial atención a la fórmula y comprobar que no acentúe la textura de la piel ni produzca sensación de tirantez.
En una piel tersa con tendencia grasa o mixta, una base de larga duración y con cierto control de los brillos puede funcionar muy bien. En cambio, si tienes la piel seca, quizá te resulte más cómoda una fórmula hidratante que proporcione flexibilidad y un acabado natural.
Consejo: antes de cambiar tu base de maquillaje favorita porque no te dura lo suficiente, prueba a mejorar la preparación de la piel y la forma de aplicarla. Una hidratación adecuada, una capa fina de producto y, si lo necesitas, un ligero sellado con polvos translúcidos y un spray fijador pueden ayudarte a prolongar la duración del maquillaje.
No siempre necesitas comprar otra base; a veces, pequeños cambios en la aplicación marcan la diferencia.
4. Tono y subtono: cómo elegir el color adecuado
Encontrar el tono adecuado es uno de los pasos más importantes al elegir una base de maquillaje. Si el color se integra con tu piel y prácticamente desaparece al aplicarlo, probablemente estés cerca de la tonalidad correcta.
Además del tono, conviene tener en cuenta el subtono de la piel. Tradicionalmente, se habla de subtonos fríos, asociados a matices rosados; cálidos, relacionados con matices dorados o amarillentos; y neutros, cuando no predomina claramente ninguno de los dos.
Personalmente, creo que estas categorías pueden generar cierta confusión, porque no todas las personas encajan claramente en una de ellas. En mi experiencia, determinar el subtono de una piel no siempre es sencillo, especialmente cuando intentamos hacerlo a simple vista o a través de fotografías.
Seguro que has oído algunos de los consejos habituales para averiguar tu subtono. Por ejemplo, se dice que, si las venas de la cara interna de la muñeca se ven azuladas, tu subtono es frío, mientras que, si parecen verdosas, es cálido. También se suele relacionar el cabello rubio y los ojos claros con los subtonos fríos, y el pelo, los ojos y la piel oscuros con los cálidos.
Sin embargo, estos métodos son orientativos y no siempre funcionan. El color del cabello y de los ojos no determina por sí solo el subtono de la piel, y el aspecto de las venas puede variar según la iluminación y otras circunstancias.
En mi opinión, cada piel tiene sus particularidades y encontrar la base adecuada requiere observar cómo se integra el producto con el tono natural del rostro.
Por eso, mi consejo es que pruebes diferentes tonos de las marcas que ofrecen muestras y una amplia variedad de colores. Así podrás comprobar cuál se adapta mejor a tu piel antes de realizar la compra.
5. Cómo acertar al probar una base de maquillaje en una tienda
Para elegir correctamente una base de maquillaje, no basta con probarla en la mano ni con observar el resultado bajo las luces del establecimiento. La iluminación artificial puede alterar la percepción de los colores y hacer que un tono parezca diferente de cómo se verá en el exterior.
Mi consejo es que acudas a la tienda con la piel limpia y pruebes la base en el rostro, preferiblemente en el lateral de la mandíbula y, si es posible, en otra zona como la frente.
Después, observa el resultado con luz natural y ayúdate de un espejo. Si el tono se funde con tu piel y no se aprecia una diferencia evidente entre la zona maquillada y el resto del rostro, probablemente hayas encontrado una buena opción.
Ten en cuenta también que el color de la piel no es uniforme en toda la cara. Algunas zonas pueden ser más oscuras o presentar más rojeces que otras. Por eso, te recomiendo probar la base en varias áreas del rostro y elegir el tono que mejor se adapte al conjunto y permita unificar el color de la piel.
¿Quieres conseguir un efecto bronceado?
Si te gusta verte con un tono más dorado que el de tu piel natural, no te recomiendo conseguirlo eligiendo una base de maquillaje demasiado oscura. La diferencia de color puede resultar artificial, especialmente si el tono del rostro no coincide con el del cuello.
Es preferible elegir una base que se funda con tu tono natural y utilizar otros productos para conseguir un efecto bronceado. Puedes recurrir a bronceadores en crema o polvos de sol, aplicados de forma gradual en las zonas del rostro donde el sol incidiría de manera natural.
Así conseguirás un resultado más armónico y podrás controlar mejor la intensidad del bronceado.
Un último consejo: adapta el tono de tu base a cada estación del año
Es posible que necesites cambiar el tono de tu base de maquillaje según la época del año. Durante el verano, la piel puede adquirir un tono más oscuro por la exposición solar, mientras que en invierno puede recuperar su tonalidad habitual.
Por eso, si notas que tu base ya no se integra igual de bien con tu piel, comprueba de nuevo el tono antes de descartarla. En ocasiones, disponer de dos tonos y mezclarlos puede ser una solución práctica para adaptarlos a los cambios de color del rostro a lo largo del año.
Recuerda: elegir una buena base de maquillaje no consiste únicamente en encontrar un color bonito. También hay que tener en cuenta la cobertura, el acabado, la durabilidad y las necesidades de tu piel. Cuando todos estos factores encajan, resulta mucho más fácil conseguir un maquillaje favorecedor y natural.
